Publicado por mmldigi en 2 de septiembre de 2024 Pocas cosas arruinan un momento veraniego más rápido que ver cómo una bola de helado se derrite hasta convertirse en un charco antes de que nadie haya tenido tiempo de terminársela. La solución instintiva siempre es externa: coger una nevera portátil, meter más hielo, buscar sombra. Pero...